¿Qué hago con mis hijos en vacaciones? Un problema muy actual

Según algunos padres y madres, las escuelas infantiles españolas no funcionan porque no cumplen con unos objetivos mínimos que todos necesitan y así, mientras los ciudadanos nos peleamos unos con otros y nos posicionamos a favor de una idea o de otra, no nos damos cuenta de que la culpa no es nuestra, es del sistema. Pocos entienden la diferencia entre guardería y escuela infantil, y aun comprendiéndola, pocos son los que aceptan a pies juntillas las reglas y normas de la escuela infantil, y de ahí vienen los problemas. Pero… ¿por qué no los aceptan? Pues porque nuestra sociedad no está preparadas para dar la posibilidad de ser padres a una pareja trabajadora sin recurrir a niñeras, abuelos o internas en casa.

Empecemos por el principio

Una Guardería, como su nombre bien indica, “guarda” al niño, es decir, que es un lugar donde los padres y las madres pueden dejar a sus hijos con la seguridad de que estará bien atendido. En las guarderías, los profesionales cubren las necesidades básicas de los niños y los mantienen a salvo hasta que sus padres lleguen a recogerlos. Para pasar el rato juegan, realizan actividades con mayor o menor acierto educativo y los pequeños sociabilizan entre ellos. Eso significa que tienen horarios amplios y variables dependiendo de la clientela que tengan. Normalmente su horario es de lunes a viernes pero algunas guarderías abren sábados, e incluso domingos, para facilitar un poco la vida a los padres y madres que trabajan también en fin de semana.

Una Escuela Infantil es un centro de educación donde el menor, además de estar atendido y con sus necesidades básicas cubiertas, recibe una educación adaptada a su edad de madurez intelectual y motora. Eso significa que es una escuela y, por ende, se rige por el calendario escolar, cerrando los meses de Julio y Agosto, así como los puentes y festivos que el Gobierno establezca.

Una vez tengamos clara la diferencia debemos comprender que cualquier profesional tiene derecho a disfrutar de sus vacaciones y que, al igual que nosotros queremos nuestros treinta días libres, los profesores así lo necesitan también. Eso quiere decir que para que los padres tengan cubiertos los meses veraniegos y los puentes, las escuelas infantiles o guarderías deben contratar profesores o educadores suplentes para dichos meses vacacionales y festividades anuales, algo que no todas pueden permitirse.

Problemas

Y aquí es cuando empiezan los problemas. Los padres y madres tienen solo un mes de vacaciones al año que, además, muchos se reparten a lo largo de los 365 días del año porque sus empresas no les permiten coger todo el mes seguido y, si se lo permiten, en muchas ocasiones no pueden elegir los meses del verano. Si las escuelas infantiles cierran en verano… ¿dónde dejamos a nuestros hijos?

Hay quienes no quieren oír hablar de las conocidas guarderías porque entienden que llevar a sus hijos a una escuela infantil es mucho mejor para ellos, pero se ven en la situación de tener que cubrir los meses de verano y los puentes, fines de semana o festivos que trabajen, contratando a una niñera particular. Eso quiere decir que no sólo pagan una mensualidad a la escuela infantil (que no suele ser barata) sino que además han de pagar a una profesional particular para que cuide de sus hijos en ciertos momentos del año.

Así, los padres entran en cólera cuando se enteran de los meses y días en los que las escuelas infantiles estarán cerradas y los profesionales del sector defienden sus derechos de vacaciones y de librar los fines de semana o los puentes y festivos que establece el calendario escolar de cada comunidad.

Escuelas infantiles tan conocidas como Kid´s Garden o Acamelia conocen de sobra este problema y están de acuerdo en que debería ser el Estado quien diera soluciones.

Lo que es inviable es que se anime a los padres jóvenes a tener hijos y luego no se les dé facilidades para poder cuidar de ellos. A día de hoy casi ninguna familia puede sobrevivir con un solo sueldo, deben trabajar los dos progenitores para vivir y, por ende, ninguno puede hacerse cargo del cuidado de un bebé hasta que llega al colegio. Eso obliga a muchos padres y madres (la gran mayoría mujeres) a pedir jornadas reducidas y excedencias, algo que sólo pueden permitirse las más afortunadas porque, la gran mayoría, no puede dejar de ingresar la nómina completa en la cuenta familiar y optan por pedir favores a familiares y amigos, o por matricular a sus hijos en guarderías y escuelas infantiles que luego también les dan problemas al cerrar en ciertas épocas del año.

Ni es culpa de los profesionales de la educación infantil ni es culpa de la sociedad, pues es el Estado el que debería dar soluciones, tal y como hacen otros países como Alemania, Noruega o Suiza.

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