La verdad sobre la importación de vehículos

La verdad sobre la importación de vehículos

Todo aquel aficionado a los coches ha deseado poseer un vehículo de un fabricante alemán al que poder echarle el guante. Y es que algo tienen fabricantes como Mercedes, BMW o Porsche que enamoran con sus diseños, sus motores y en general, con su innovación. Pero los precios de estos vehículos pueden ser desorbitados.

Y es normal, porque por un lado estás pagando un porcentaje de la cantidad invertida en investigación y desarrollo que el fabricante ha invertido en el vehículo. Y por otra parte estás pagando el precio que tiene la marca, algo que es común en los vehículos de gama media o alta de los fabricantes alemanes.

Durante una época, a finales de los noventa y principios de los dos mil, se hablaba mucho de viajar a Alemania y Bélgica para comprar un vehículo a un precio mucho más barato que en España, ya que al comprarlo aquí también estamos pagando los precios del transporte del vehículo.

Parece que con los años esta práctica pasó de moda, ya que si querías que el viaje mereciese la pena, tenías que estar alrededor de dos años con el vehículo totalmente parado, y pasado ese tiempo podías matricularlo en España a un precio que hiciese que el viaje hubiese merecido la pena.

Pero ¿qué pasa hoy en día, sigue siendo rentable el viaje? La realidad es que la respuesta a esta pregunta depende, ya que para que salga o no rentable el viaje hay que tener en cuenta varios factores. En el artículo de hoy vamos a comentar algunos de estos factores, pero resumimos diciendo que merece la pena comprar fuera de nuestras fronteras siempre que el vehículo sea de ocasión.

Merece la pena siempre que el vehículo sea de ocasión

Importar un vehículo de un país ajeno a la Unión Europea implica el pago de impuestos como el IVA (21%) y aranceles (2,5%) si su propiedad es inferior a 6 meses. Es decir, aquellos nacionales que han vivido fuera del país más de medio año y que en ese tiempo han adquirido bienes como coches y luego han regresado no pagarían nada que no fuese el porte y el seguro de viaje.

Esto supone que, puestos a adquirir un vehículo en el extranjero nada mejor que mirar hacia nuestros vecinos de la Unión Europea, y en particular a Alemania y Bélgica. Eso sí, los precios de los modelos nuevos son casi los mismos a los de España, pese a que aquí pagamos Impuesto de Matriculación. Pero una vez sumados los gastos de viaje la cuenta no favorece esta modalidad, aunque sí lo hace en el caso de los coches de ocasión.

El parque de automóviles de segunda mano en estos países es particularmente abundante, lo que abarata los precios. Se trata, además, de modelos habitualmente bien cuidados y con pocos años de antigüedad, pero hay que cerciorarse de todo ello. Eso sí, suelen tener bastantes kilómetros porque la gente viaja con frecuencia en aquellos países y, en muchos casos, vive alejada de los núcleos urbanos y de los centros de trabajo.

Antes de viajar es importante localizar varias opciones equiparables: marca y modelo, motor, año de matriculación, kilometraje, precio… Una vez localizadas, contactaremos con el vendedor por email o teléfono para recabar fotografías del automóvil, dirección de venta y otros detalles que puedan facilitarnos.

A partir de ahí planificaremos el viaje, que normalmente haremos en avión para volver conduciendo el automóvil adquirido. Conviene reservar alojamiento según el número de coches, en general a razón de un vehículo por día para probarlo con tranquilidad. Aunque también está la opción de traer el coche por carretera en uno de los transportes de vehículos que ofrecen empresas como TransThalia. En concreto, esta empresa destaca por dedicarse exclusivamente al transporte internacional de vehículos de importación, y por ofrecer un servicio eficiente y económico de traslado de coches para sus clientes.

Aunque no tiene obligación de entregarlo, no está de más solicitar al vendedor un Certificado de Conformidad (230 euros) que refleje el acuerdo con normas de seguridad, ruido, emisiones… Su tramitación corre a cargo del concesionario de la marca y requiere de 3 a 6 días. Puede reemplazarse por la Ficha Técnica Reducida, que puede tramitarse en la ITV local. El comprador tiene derecho a exigir copia del libro de mantenimiento.

Deja un comentario