Sevilla: ¿Por qué no en verano?

Sevilla: ¿Por qué no en verano?

Mentiríamos si dijéramos que Sevilla es una mala opción para disfrutar de nuestras vacaciones. Y lo haríamos, además, de un modo compulsivo. En efecto, la capital andaluza es la máxima representación de Andalucía desde el punto de vista cultural, social y económico, lo que la convierte, a su vez, en una referencia y en un estandarte desde el punto de vista español y también, cómo no, del europeo. Sevilla tiene una parte importante de nuestra cultura, nuestra historia y nuestra economía. Y como tal debemos cuidarla, conservarla y también disfrutarla.

A pesar de todo eso, hay quien dice que la capital hispalense no es el mejor lugar de para acudir durante el verano. El argumento que esta clase de personas utiliza es, como no podía ser de otra manera, el del calor. Y es verdad: en Sevilla hace mucho calor durante los meses de junio, julio o agosto. Mentiríamos de nuevo si tratáramos de negarlo. Pero ahora tratemos de contestar a la siguiente pregunta: ¿En qué ciudad española no hace calor en verano? España es un país en el que el verano puede llegar a ser muy difícil casi en cualquiera de sus lugares. Y Sevilla no es precisamente una excepción a esa regla.

En este blog, en el que nos caracterizamos por ver la vida desde un plano diferente al de la media de la población, nos hemos puesto en la piel de todos aquellos que han decidido visitar Sevilla durante este verano y hemos tratado de entenderles y defender su posición. En un blog llamado Los Viajes de Claudia se exponen diez razones por las cuales hacer una visita a esta ciudad puede llegar a ser una gran idea. Esas diez razones son las siguientes:

  • La no existencia de colas a la hora de visitar cualquiera de los monumentos que la ciudad nos puede ofrecer es el más importante.
  • Asistir a la Velá de Santa Ana, una de las verbenas en las que mejor se rinde culto al noble arte del flamenco.
  • Asistir al cine de verano que tiene lugar al caer el sol, cuando la temperatura está más calmada, en cualquiera de los puntos de la ciudad.
  • Visitar Agua Mágica, uno de los lugares más señalados de la ciudad durante el verano y en el que tanto niños como adultos pueden disfrutar de su tiempo de ocio.
  • Dejarse embelesar por la noche de los jardines del Alcázar, uno de los mejores espectáculos que la ciudad puede ofrecer a sus habitantes y a los turistas que la visitan durante el verano.
  • Comer caracoles o cualquiera de las tapas de alguno de los bares y restaurantes de la ciudad es una apuesta más que segura.
  • Dormir la siesta, uno de esos pequeños grandes placeres que se pueden disfrutar gracias, principalmente, a los momentos de ocio y descanso que caracterizan el verano de muchos españoles.
  • Pasear por la ribera del río Guadalquivir en el momento en el que el sol ha caído es una de las mejores sensaciones que puede dejar la visita a la ciudad de Sevilla.
  • Con la playa a menos de una hora en coche, refrescarse para todo aquel que está en Sevilla no puede ser demasiado difícil.
  • Finalmente, la posibilidad de ir de rebajas y encontrar buenos precios en una enorme cantidad de artículos gana muchos enteros durante el verano.

Irse de Sevilla o rechazar una visita a esta ciudad en verano es un error por mucho que haya gente que manifieste que el calor que hace en la ciudad sea insoportable. Mientras la mayoría opta por marcharse… otros van llegando. Los profesionales del hotel Mercer Sevilla, en contacto directo con muchas de estas personas que llegan a la ciudad en julio y agosto, saben de primera mano cuáles son las ventajas de visitar la ciudad hispalense en este momento: la tranquilidad y el reposo son las dos características que destacan por encima del resto.

Un destino turístico de quilates

Un artículo del diario La Vanguardia publicado en octubre del año pasado informaba de que la ciudad de Sevilla había sido designada como el mejor destino turístico de 2018, un galardón que ninguna ciudad española había sido capaz de conseguir en la historia. La capital de Andalucía confirma así su aptitud para satisfacer las necesidades y las expectativas de los turistas y lo hace durante todas las épocas del año, a pesar del calor y de las demás quejas que otros tantos tienen de una ciudad que no presenta inconvenientes.

La verdad es que el encanto que se desprende de La Giralda, la Torre del Oro, la Maestranza, el Puente de Triana y el conjunto de los monumentos que conforman la enorme oferta turística de la ciudad es increíble. Un atardecer en Sevilla con todo eso de fondo es sin duda la mejor medicina para tratar de evadirse de todos los sufrimientos que ha tenido el año y que en cierta medida nos lo hayan podido amargar. Es la mejor alternativa para disfrutar tanto de un viaje en familia como con amigos.

Sevilla es y será una opción válida para cualquier momento de la vida. Dicen que a esta ciudad hay que visitarla al menos una vez en la vida, y la verdad es que el verano es una opción más para llevar a cabo este propósito. Nunca es tarde y, por supuesto, nunca es una mala idea hacerlo. Faltaría más. Y cada vez más personas parecen estar dándose cuenta de ello. Un lugar en el que el arte, la historia y la belleza se combinan de una manera tan magnífica es digna de ser visitada en cualquier instante.

 

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