Mostrar la cruda realidad que implicar ‘pasar’ del dentista, la mejor manera de promover las visitas a las clínicas dentales

Mostrar la cruda realidad que implicar ‘pasar’ del dentista, la mejor manera de promover las visitas a las clínicas dentales

Durante las últimas décadas, en las que es muy fácil obtener datos acerca de un mismo tema de varios países, nos hemos ido dando cuenta de que España tiene problemas en lo que respecta a la salud dental de sus ciudadanos y ciudadanas. Todo el mundo era consciente de que iba menos al dentista de lo que debería acudir, pero nos decíamos: “en otros países pasará lo mismo, ¿no?”. Pues los datos nos dicen que no, que somos uno de los peores países de la Unión Europea a este respecto. Y esto exige respuestas contundentes e inmediatas.

Un artículo que fue publicado en el portal web especializado El Dentista Moderno indicaba que el 60% de los españoles no acude al dentista, algo que nos pone los pelos de punta. La verdad es que es una cuestión que muchas veces hemos entendido: el dentista nos daba miedo en lo económico y también en lo práctico a causa del sonido y de la fisiología de sus herramientas. Pero ya no hay excusas: España es el país de la Unión Europea en el que hay una mayor competencia entre los dentistas, lo que abarata los precios de estos servicios. Y, además, la tecnología les ha permitido disponer de elementos mucho más fiables y menos “terribles”.

Otra noticia, en este caso publicada en el diario deportivo As, indicaba que el 23% de los españoles solo acude al dentista en caso de que tenga un problema agudo y que ponga en jaque la comodidad de su vida diaria. La verdad es que este es un problema de calado, un problema cultural que tenemos que resolver de alguna manera y que, en efecto, está causando estragos a nuestra sociedad en materia de salud. Tenemos que poner toda la carne en el asador para convencer a la gente de que visite a su dentista al menos una vez al año.

Para ello, resulta evidente que hay que apostar por la realización de una campaña de marketing y publicidad que abarque muchos planos, que sea ambiciosa. Y también que sea directa. Nos gustan bastante las campañas llevadas a cabo por la DGT para convencer a la gente de que conduzca con responsabilidad. O las campañas antitabaco. Creemos que, al menos en parte, funcionan. Y por eso creemos que seguir sus pasos es lo mejor. Este tipo de campañas destacar por mostrar toda la crudeza que implica no seguir nuestros consejos. En el caso de las campañas dentales, creemos que es mejor mostrar los efectos de no cuidar de los dientes es la mejor opción.

En ocasiones, a la hora de realizar una campaña de publicidad es necesario cambiar el chip. Estamos acostumbrados a ver los efectos positivos de utilizar el producto que se anuncia. Y eso puede funcionar… o no. En realidad, nadie nos garantiza nada. Sin embargo, ¿qué pasa si hacemos lo contrario, mostrar los efectos negativos de no apostar por ese producto o ese servicio? En materia de salud dental, ya ha habido quien ha intentado esta técnica: así nos lo han contado desde Consejo Dentistas, una organización colegial de dentistas en nuestro país. Y los resultados parecen ser bastante buenos. Según nos cuentan, aunque el efecto no sea inmediato, las imágenes duras siempre terminan calando hondo entre la población.

Una técnica que debería ser mucho más habitual

Teniendo en cuenta que los efectos de las campañas de la DGT o la antitabaco, además de este tipo de campañas dentales, han surtido un efecto muy positivo, creemos que las entidades que se encuentran proveyendo servicios de prevención de riesgos deberían apostar por mostrar los crudos efectos de la realidad que va asociada a ‘pasar’ de esos servicios.

Sabemos que no es cómodo ver en la tele algunas imágenes. Ver unos pulmones negros, unos dientes completamente amarillos o rotos, un accidente de tráfico… no son cosas agradables. Pero es la mejor manera de impactar y hacer reflexionar a la gente antes de que se pueda complicar aún más su vida. Si hasta las autoridades públicas han apostado por ese tipo de campañas, es evidente que desde el sector privado también se tiene que llevar a cabo una manera similar de hacer las cosas.

El objetivo, a fin de cuentas, es el mismo: el de hacer de la vida de la gente algo mejor de lo que es en la actualidad. La diferencia que proponemos es la de apostar por un plan de choque, hacer las cosas al revés de lo que estamos acostumbrados. Porque creemos que así el efecto puede ser también el contrario y lograr que, de una vez por todas, la gente empiece a darse cuenta de lo importante que es un dentista y la cantidad de ventajas y mejoras que puede provocar en nuestra vida.

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