Si no trabajas en este tipo de cosas (haciendo artículos webs) no vas a saber de lo que te hablo, pero voy a intentarlo. Nací en el Puerto de Santa María, en Cádiz, hará este próximo 29 de abril 35 años, y a día de hoy sigo descubriendo cosas nuevas de mi ciudad TODOS LOS MALDITOS DÍAS.
Encima, gracias a esto, también descubro que existen empresas, localizaciones o leyendas que siempre han estado ahí, pero en las que jamás me había percatado.
Y de esas cosas precisamente quiero hablaros.
¿Conocías el origen del nombre “El Puerto de Santa María”?
El nombre de El Puerto de Santa María tiene su toque de leyenda, que es lo que lo hace más interesante. Se cuenta que todo empieza con Menesteo, un héroe relacionado con la guerra de Troya, que habría llegado hasta esta zona y fundado un asentamiento portuario. A partir de ahí, el lugar empezó a tener importancia por su conexión con el mar y el comercio.
Con el paso del tiempo, la ciudad fue cambiando de manos y de nombres. Cuando llega Alfonso X el Sabio, se le da el nombre de Santa María del Puerto, mezclando la devoción religiosa con la importancia del lugar como punto estratégico. Dejó de ser una ciudad cualquiera para convertirse en la entrada y salida clave hacia otros territorios.
También hay restos fenicios y huellas de época árabe que muestran que este lugar siempre ha sido muy disputado y muy usado. Más adelante, en la época de los grandes viajes, personajes como Colón o Juan de la Cosa pasaron por aquí antes de sus travesías hacia el Nuevo Mundo.
No, no es solo un nombre, es una mezcla de culturas, historias y momentos que han ido dejando huella en la ciudad.
El toro de Osborne: el gaditano más famoso del mundo
Todos sabemos lo que es el toro de Osborne, auqnue no sepas muy bien el por qué está ahí vayas donde vayas. Ese gran toro negro en lo alto de las carreteras nació como una idea publicitaria de las bodegas Osborne, una empresa vinícola fundada en 1772 por el comerciante inglés Thomas Osborne Mann. Al principio no tenía nada que ver con arte ni símbolo nacional, era simplemente un anuncio gigante del brandy “Veterano”.
Con el tiempo, la figura del toro empezó a quedarse en el paisaje español y la gente dejó de verlo solo como publicidad. Se convirtió en algo más grande, casi como un símbolo del país. Hubo incluso debates sobre si debía retirarse o no, pero al final se mantuvo por su valor cultural y su impacto visual en las carreteras.
Hoy el toro de Osborne es un icono que representa una parte de la identidad española y, especialmente, del espíritu de Cádiz. En la zona de El Puerto de Santa María se puede conocer su historia más de cerca en las bodegas, donde también se producen vinos y brandis con Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry.
El Castillo de San Marcos
El Castillo de San Marcos es uno de los lugares más conocidos de El Puerto de Santa María y tiene una historia bastante intensa. Se construyó en el siglo XIII sobre los restos de una antigua mezquita árabe, así que desde el principio ya nace como un edificio con varias capas de historia encima.
Con la llegada de los cristianos, el edificio se transforma en castillo y se refuerzan sus muros para la defensa del territorio. Pero lo más interesante no es solo su función militar, sino las historias que se han ido creando alrededor. Una de las leyendas más conocidas dice que Cristóbal Colón estuvo alojado allí antes de partir hacia América, lo que le da aún más peso histórico al lugar.
Otra historia muy comentada dice que dentro del castillo se apareció la Virgen, y que a partir de ese momento el lugar empezó a tener más importancia religiosa además de su función militar. Todavía nadie ha sido capaz de confirmarme esto, lo que es una pena porque es una leyenda que me llama mucho la atención, pero lo cierto es que es algo muy famoso en El Puerto de Santa María. A mí, personalmente, me encantaba de cría ir a la plazoleta que está enfrente del castillo, sentarme en los muros, bajo los naranjos, y jugar a asediar el castillo.
Bodegas históricas
En el Puerto hay bodegas que llevan generaciones funcionando y que muchas veces ni siquiera ves si no las vas buscando, porque se meten tan bien con el resto de la ciudad que ni siquiera parecen desde fuera que sean bodegas.
En El Puerto de Santa María muchas de estas bodegas están dentro de calles normales. Por fuera parecen edificios antiguos más, pero por dentro tienen bastante actividad y espacios mucho más grandes de lo que parece.
Lo curioso es que mucha gente vive justo al lado sin entrar nunca. Y cuando alguien entra por primera vez, suele sorprenderse porque no se imagina lo grande que es todo por dentro. Esa diferencia entre lo que se ve fuera y lo que hay dentro es bastante típica aquí.
Astilleros y talleres navales
Mucha gente piensa solo en la playa o en el ambiente del centro cuando viene al Puerto, pero el mar aquí también ha sido durante años un lugar muy interesante.
En algunas zonas de El Puerto de Santa María todavía aún hay astilleros donde se arreglan los barcos. Son talleres donde los hombres y mujeres van y se ponen a arreglar los barcos, es una tradición pesquera del Puerto que ojalá no se pierda nunca, porque estos sitios siempre me llama la atención por lo diferentes que son del resto de la ciudad. Allí no se va para tomarte una copa, allí se va para disfrutar de la pesca y de los barcos.
Son lugares que muchas personas ni siquiera saben que existen, pero que han sido muy importantes para la historia del Puerto. Gracias a espacios así, el vínculo de la ciudad con el mar va mucho más allá de lo que se ve desde la playa.
Empresas de buceo
Este es uno de los puntos que más sorprende a quien no conoce bien el Puerto. La actividad de buceo existe aquí de forma bastante activa, aunque mucha gente no lo relaciona con la ciudad.
En la costa de El Puerto de Santa María hay varios centros dedicados al buceo donde se organizan cursos, prácticas y salidas al mar durante gran parte del año. Son lugares bastante activos, sobre todo cuando el tiempo acompaña y las condiciones del agua son buenas.
Un consejo que comparten desde Puerto Buceo, un centro de buceo deportivo situado en la ciudad donde cualquiera puede iniciarse en el submarinismo, por si te animas a probar si visitas el Puerto, es empezar siempre con una primera experiencia guiada, para aprender lo básico y descubrir poco a poco todo lo que hay bajo el agua. Cuando alguien hace su primera inmersión, empieza a ver el mar del Puerto de una forma que jamás imaginó. Y me gustaría que lo descubrieras si alguna vez te animas a venir al Puerto de visita.
Empresas de salinas y producción tradicional
En El Puerto de Santa María las salinas son una parte del paisaje muy importante desde hace muchísimo tiempo, incluso hay una glorieta cuando vienes desde Cádiz donde se ve a un par de trabajadores en un montículo de sal, porque es parte de nuestra historia. Hay zonas separadas, canales, control del agua y personas pendientes de cómo evoluciona todo.
Es un trabajo al que tenerle paciencia, porque hay que echarle horas, así que no todos valen para esto. Encima, si el clima no ayuda, hay que esperar y seguir teniendo paciencia, por lo que cada temporada es diferente, porque nunca se repite como la anterior.
Empresas vinícolas con historia muy larga
El mundo del vino aquí lleva muchísimo tiempo funcionando y sigue muy vivo. Hay empresas que trabajan con producción, almacenamiento y distribución desde hace generaciones, y eso se nota en la forma en la que están integradas en la ciudad.
En El Puerto de Santa María están dentro de edificios antiguos que pasan desapercibidos. Por fuera parecen construcciones históricas normales, pero dentro hay mucha actividad, movimiento de barricas, control de procesos y mucho trabajo.
La historia del Palacio Purullena y la leyenda que todo el mundo repite
Hay una historia que se escucha mucho cuando se habla del Palacio de Purullena. Seguro que si eres del Puerto o has pasado tiempo aquí la has oído alguna vez. La leyenda dice que hace siglos ocurrió algo bastante oscuro dentro de ese edificio: que una joven fue asesinada, descuartizada y escondida dentro de las paredes del palacio.
La historia suele contarse de muchas formas. Algunos dicen que fue la hija de una familia importante, otros que fue una mujer joven relacionada con alguien poderoso. El detalle que siempre se repite es el mismo: que el cuerpo terminó oculto entre los muros del edificio. Eso es lo que hace que mucha gente mire el palacio con cierta curiosidad o incluso con algo de respeto.
El problema es que esa historia, en realidad, no pertenece a ese lugar. Con el tiempo se ha ido repitiendo tanto que mucha gente la da por cierta, pero el origen de esa leyenda está en otra ciudad cercana (en Chiclana, de hecho). Al final, por alguna razón que nadie tiene muy clara, el relato terminó asociado al palacio del Puerto.
Eso también forma parte de cómo funcionan las ciudades antiguas como El Puerto de Santa María. Con el paso de los años las historias cambian de lugar y se pegan a edificios que ya de por sí tienen siglos de historia encima.
Las lluvias del Puerto y esas calles que se convierten en pequeñas lagunas
Hay algo que mucha gente que viene de fuera no sabe sobre El Puerto de Santa María. Cuando llueve fuerte, algunas zonas de la ciudad pueden inundarse. Esto ocurre porque hay partes del terreno que están sobre antiguos madrigales o zonas donde el agua no sale bien.
Cuando cae un buen chaparrón, el agua se acumula en algunas calles y patios con bastante rapidez. De repente el suelo empieza a cubrirse y algunas casas ven cómo el agua entra poco a poco si la lluvia dura bastante tiempo.
Esto no es algo que se vea en fotos turísticas ni en guías de la ciudad, pero muchos vecinos lo han vivido más de una vez. Es parte de la realidad de vivir cerca del mar y en un terreno que tiene ciertas particularidades. Yo misma lo he vivido, mil veces. Jamás me olvidaré de los regalos de Reyes flotando en el agua, que me llegaba hasta las rodillas cuando me levanté.
Las vecinas de antes que todavía sacan la silla a la puerta
Es algo muy típico de antes. En muchos barrios la vida se hacía literalmente en la puerta de casa. Las mujeres sacaban la silla cuando bajaba un poco el sol y se quedaban allí charlando con las vecinas de al lado, comentando el día, lo que había pasado en el barrio o cualquier cosa que saliera en la conversación.
Lo curioso es que algunas de esas escenas siguen existiendo hoy en la ciudad. Vas caminando por ciertas calles y te encuentras a dos o tres vecinas sentadas en fila junto a la pared, hablando entre ellas de sus cotilleos o achaques de la edad. A veces se saludan con todo el que pasa, otras siguen con su conversación como si llevaran horas sin moverse de ahí.
Como ves, el Puerto tiene mucho por ofrecer si buscas donde nadie más va
Todos vamos a los panfletos turísticos cuando vamos de visita a otra ciudad. Es costumbre, ¿no? No sabemos qué hay, qué ver, qué comer, qué rutas hacer… Pero claro, si visitas lo que TODO el mundo ve, jamás descubrirás ciertas partes de la ciudad que SOLO sus habitantes conocen.
Creo que lo mejor para hacer esto es hablar con los vecinos de a pie, ir preguntándoles por cosas curiosas, por leyendas… Son quienes mejor te van a informar de lo que puedes ver en su ciudad. Sé que es tentador ver la Iglesia Mayor del Puerto, ¿pero no sería mejor, ahora que lo sabes, ir al Palacio Purullena y recordar esa leyenda?
Atrévete a ir donde nadie más ha ido, y notarás lo que nadie más ve.



