Un aliento muy desalentador, la halitosis

Un aliento muy desalentador, la halitosis

En nuestra sociedad, donde cada vez la imagen personal ocupa un lugar más importante, la sonrisa perfecta, una imagen impecable, la estética y la apariencia personal, son piezas claves para nuestras relaciones sociales. Algunas personas sufren y se preocupan demasiado por si en algún momento pueden tener halitosis, aunque tenga muy poco o incluso no lo tengan, por las consecuencias sociales, afectivas o laborales que puede acarrear, puesto que es muy molesto para las personas que te rodean. Por el contrario, otras personas pueden tenerlo y no ser conscientes de ello, puesto que es difícil evaluar uno mismo su propio aliento. Sufrir de halitosis, también denominado mal aliento, puede llegar a provocar un fuerte rechazo hacia la persona que la padece, así como desencadenar en ella una baja autoestima y una falta de confianza que puede degenerar y ser un desencadenante de ansiedad y estrés.

Este olor desagradable procedente del aliento de una persona es un problema social, que afecta a nuestra vida diaria y está asociado generalmente a una mala higiene bucal o a enfermedades de la cavidad oral, si bien, también puede ser un indicador de enfermedades más severas que necesitan un diagnóstico y tratamiento específico. Es por ello por lo que siempre es importante acudir a la consulta de un odontólogo para que revise y analice la causa específica del mal aliento. La Clínica dental de la doctora Cachero, en Avilés-Asturias, dispone de un especialista en higiene bucodental que, entre otras funciones, ofrece pequeños cursos de educación en los hábitos de higiene dental aportando consejos para mantener unos dientes impecables y unas encías sanas. Allí nos han confirmado que la información para la sociedad es prevención en este aspecto.

Según estudios realizados se estima que el 90% de las causas de halitosis tienen su origen en la boca, las principales causas que provocan este mal aliento son:

  • Una higiene oral deficiente, con restos de comida atrapada entre los dientes, lo cual permite que se desarrollen una serie de bacterias que al descomponerse producen un gas, que es el que se percibe con mal olor.
  • Procesos dentales como gingivitis, periodontitis, caries, etc.
  • Sequedad de boca. El flujo de la saliva ayuda a humedecer y limpiar la cavidad bucal neutralizando la acción de las bacterias, una disminución en la cantidad de saliva hace que los restos de comida y las células muertas presentes en la boca comiencen a descomponerse causando el mal aliento.
  • El tabaco, café o alcohol. Los componentes de estas sustancias, tales como la nicotina o el alquitrán, en el caso del tabaco y de la cafeína en el caso del café, se reparten por toda la boca provocando mal aliento y favoreciendo la sequedad de boca, caries, irritación de mucosas, etc.
  • Prótesis dentarias. Los implantes dentales y las prótesis dentales presentan numerosos huecos donde pueden quedare atrapados restos de comida que pueden producir mal aliento, para ello es importante seguir las recomendaciones del especialista para una buena higiene bucal. También es importante revisar las prótesis por si están deterioradas.
  • Algunos medicamentos pueden producir como efectos secundarios sequedad de boca lo que puede conllevar mal aliento.

¿Qué medidas de prevención y tratamiento podemos tomar?

Como medidas de prevención y tratamiento se pueden señalar las siguientes:

  • Una buena higiene dental. El cepillado de las piezas dentales en su cara externa e interna después de cada comida, con utilización del hilo dental en los espacios entre los dientes para asegurarnos de que no quede ningún resto de alimentos atrapados en ellos, así como un enjuague bucal para ayudarnos a mantener una buena salud bucal y un aliento fresco.
  • La utilización de un raspador de lengua facilita su limpieza. Su uso por la mañana y la noche es fundamental, pues la zona posterior de la misma suele ser origen de la halitosis.
  • Las dentaduras postizas y demás material protésico debe retirarse de la boca y limpiarse al menos una vez al día.
  • Beber agua con frecuencia para evitar la sequedad de boca, evitando bebidas azucaradas, ácidas o con cafeína.
  • Evitar el alcohol, tabaco o alimentos picantes y comidas con sabores intensos.
  • Acudir regularmente al dentista para realizar revisiones periódicas con el fin de descartar problemas de caries, gingivitis, etc.

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