El ser humano está loco

El ser humano está loco

Hay cosas que no termino de comprender. Sé que el ser humano es extraño, en sí mismo, y contradictorio, pero es que hay algunas personas que no son coherentes con lo que predican y eso es algo que me pone enferma. Supongo que yo soy la primera que me contradigo, pero lo mío (y no me quiero pasar de lista) suele ser más un cambio de opinión que una contradicción, mientras que lo de algunas personas roza lo irrisorio.

Hace pocos días, en las típicas reuniones veraniegas en las que te juntas con demasiada gente, conocí a un par de parejas que me sacaron de quicio en menos que canta un gallo. De por sí, nada más conocerlas, me parecieron un poco snob pero luego, conforme hablamos y tuve la oportunidad de saber un poco más de ellas pensé que me debería comer mis pensamientos y que las apariencias engañan, mucho.

Eran dos parejas, con las que tengo amigos en común que organización una barbacoa en la piscina de la típica casa de campo familiar, que no pararon de alabar el lugar. Que si es campo es una maravilla, que si ojalá ellos pudieran tener algo así para vivir tranquilos, plantar un pequeño huerto ecológico, y ser felices haciendo toda la vida exterior que les fuera posible. Eso es exactamente lo que yo quiero hacer algún día, si la economía me lo permite: comprar un pequeño terreno vacío para levantar una casa de madera (que las hay divinas hoy en día) y vivir en el campo, o bien comprar un terreno con alguna casa de campo antigua y reformarla a mi gusto para poder ser feliz tal y como a mí me gustaría.

Pensé, entonces, que no podían ser tan snobs si pensaban del mismo modo que yo ya que, el típico pijo que quiere que se lo de todo hecho prefiere vivir en grandes ciudades, con acceso a todos los centros comerciales posibles y, por supuesto, viviendas domotizadas. Sin embargo, como bien dice el refrán, del dicho al hecho va un buen trecho.

Veraneando en pijilandia

El problema llegó cuando, hablando durante la barbacoa con mis amigos, les comenté que estaba mirando la posibilidad de alquilar una caravana en Caravanas Cruz para recorrer todo el norte de España. Acto seguido mis amigos se interesaron y quisieron conocer la ruta que pretendía seguir, las fechas del viaje y demás para ver si podían apuntarse a lo que, por educación, también invite a las dos parejas que acababa de conocer.

Sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando las dos parejas empezaron a hablar pestes de los campings en general y de las autocaravanas en particular como medio de viaje. Que si no eran higiénicas, que si los bichos, que si la falta de comodidades, que si esas camas seguro que daban dolor de espalda, que si el poco espacio… etc. Y en ese momento mis neuronas empezaron a hacer cortocircuito.

“¿Pero no habíais dicho que os encantaría vivir en el campo y hacer vida ecológica y exterior con vuestros hijos?”, pregunté inmediatamente, y la respuesta me dejó helada. Ellos quieren vida en el campo, sí, por la tranquilidad y, sobretodo, porque comprar una vivienda unifamiliar en una urbanización cuesta tres veces más y esto es más económico, pero si lo hicieran, su casa de campo tendría todo lujo de detalles. Sería algo así como trasladar el palacio de Buckingham al campo de la huerta española en pequeño, más o menos. ¿Pero qué tipo de gente es esa? Quieren ecología, sí, pero más por aparentar que por otra cosa, y lo del huerto sería básicamente para cuidar la línea, ya que están haciéndose “real fooders” para tener un físico de 10, no para cuidarse.

Es como si alguien quisiera obtener los beneficios de algo pero adaptando ese algo a sus preferencias, de modo que, en realidad, deja de ser lo que es para pasar a ser algo totalmente prefabricado con el fin de cumplir todos los gustos de los nuevos propietarios. Y que conste que esto que digo no es algo que va tan mal como pensáis, pero no se puede ir predicando de ecología, de verde, de energías renovables y del “no al plástico” para luego pasar a decir que tú necesitas baños inmensos tipo spa para tener tu propio jacuzzi con hidromasaje, o que necesitas tener todo eléctrico, hasta las persianas, porque te cuesta mucho subirlas y bajarlas manualmente… Si ya me parece demasiado gasto de agua tener piscina, aunque con un buen uso y son cambios de agua puede ser factible, imaginad lo que pienso de los baños de espuma diarios e incluso semanales…

En serio, el ser humano está como una cabra, y hasta que no nos demos cuenta todos del daño que causamos en el ecosistema, dejando a un lado las modas, no podremos solucionar nada de nada.

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