Unas vacaciones de enoturismo

Unas vacaciones de enoturismo

Si algo hemos aprendido de la pandemia del coronavirus (además de a hacer pan), es que hay que cambiar los hábitos que tenemos en nuestro día a día. Por supuesto, el turismo no es ajeno. Es más, creemos que ha sido el sector que más lo está acusando y que más ha tenido que amoldarse a la ‘nueva normalidad’. Si en la crisis de 2008 fue el sector de la construcción quien se convirtió en el termómetro de la economía, en la de 2020 es el turismo.

Por este motivo, son muchas las empresas que han tenido que adaptarse. Lo del turismo de playa y mar hay que pensárselo. Ese turismo de levántate a las 8 de la mañana para coger sitio en la playa de Benidorm. Luego esperar dos horas para poder comer una paella en un chiringuito lleno de gente, tampoco puede ser. Y para terminar, esos hoteles llenos de personas para ver un espectáculo nocturno. Todas estas cosas, para evitar aglomeraciones, tienen que decir adiós. Es el momento de otras formas de hacer turismo, y nuestra apuesta es por el enoturismo.

Los vinos de Alicante

La de hoy es acercarnos hasta Alicante para conocer los diferentes vinos que se hacen en esta zona. No en vano, los viticultores alicantinos trabajan y cuidan sus 2500 hectáreas de vides todos los días para que cada otoño puedan recogerse los frutos de este trabajo milenario. De la labor de estos agricultores, de su contacto permanente con la planta, depende la calidad de sus vinos. Porque las condiciones naturales influyen y marcan la diferencia, pero la excelencia depende de la mano del hombre.

Hacemos una visita turística a bodegas Bocopa, famosos por este vino tinto de Alicante, un lugar con mucho encanto donde por cinco euros podemos hacer un recorrido para conocer más sobre estos vinos. Si visitas sus instalaciones, puedes tomar hacer una cata y visita. Incluye una proyección de vídeo de cultivos y elaboración de vinos, más una visita a la bodega donde puedes ver las plantas de embotellado, depósitos de fermentación y cava de barricas. Además le tienes que sumar una degustación de vinos y regalo de sombrero de yute.

Con el enoturismo puedes descubrir dónde y de qué manera se fermentan los vinos tranquilos y espumosos de calidad. Es la mejor manera de sorprenderte por la impresionante cava con más de 1000 barricas de roble y relajarte degustando los vinos del Mediterráneo en un exclusivo showroom. Y para seguir con el turismo, te animamos a comer por la zona después de la visita y cata. Y es que la gastronomía de Alicante es mucho.

Así, y con más detalles vas a encontrar esto. La proyección de un video explicativo sobre el proceso de elaboración de los vinos blancos más premiados de España en concursos nacionales e internacionales y también de los selectos tintos.

Un recorrido guiado por las renovadas instalaciones de más de 4000 metros cuadrados a través de las bodegas de recepción, elaboración y mantenimiento del vino, la cava de crianza climatizada, la planta embotelladora, el laboratorio de control de calidad y su aula de catas y formación. Por último, como no, una degustación de dos de los mejores vinos de Bocopa, un chupito de moscatel acompañado de snacks variados en las instalaciones.

La zona

En la Marina Alta los viñedos se sitúan cerca del mar y se benefician todos los días de la brisa del Mediterráneo. Debido a la escarpada orografía de esta zona, las viñas se sitúan en bancales organizados en terrazas. Allí se cultiva la uva Moscatel de Alejandría, una variedad de maduración rápida y óptima. Con este tipo de uva es donde se produce un famoso blanco Marina Alta, el dulce de Moscatel Sol de Alicante y un Marina Espumante.

Alicante tiene el privilegio de poseer dos zonas de producción vinícola de características muy diferenciadas. Ambas zonas se benefician de una media de 2.800 horas de sol despejado que repercuten directamente en la evaporación. Por lo demás, son zonas totalmente distintas.

¿Qué te parece el enoturismo?

La verdad es que es otra forma de conocer la cultura nacional. Lo mejor de todo es que no tienes que aguantar aglomeraciones, porque estas visitas se hacen en grupos de muy pocas personas, y por supuesto, con todas las medidas de seguridad e higiene para prevenir el contagio del Covid-19. Además, para practicar el enoturismo no hace falta que sea verano, se puede hacer cualquier mes del año. Y es que el vino tiene para cada estación una forma diferente.

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